La Heroica a la mesa: restaurantes imperdibles en Cartagena
Cocina caribeña de autor, ceviche de leyenda y clásicos con música en vivo, en una ciudad que se ganó su nombre a punta de asedios.
Hay ciudades que se recorren con los pies y otras que se recorren con el paladar. Cartagena es de las segundas: el pescado que llega temprano al mercado, el limón exprimido sobre el ceviche, el son cubano que se escapa por una ventana abierta a medianoche. En pocos años se volvió uno de los destinos gastronómicos más interesantes de Colombia. Esta es nuestra lista para quien viene a comer bien: algunos clásicos, algunos reconocidos en el mundo y, claro, nuestra casa.
Una ciudad que se ganó su nombre
A Cartagena le dicen «La Heroica», y el apodo se lo ganó a punta de asedios. Francis Drake la saqueó en 1586, y la Corona respondió con murallas y fuertes. En 1741, la flota inglesa del almirante Edward Vernon la sitió durante dos meses; Blas de Lezo, con apenas seis barcos, hundió sus propias naves en las bocas de la bahía para cerrarle el paso, y la ciudad resistió. En 1815, ya en la guerra de independencia, aguantó meses de sitio y hambre ante las tropas de Pablo Morillo, y de ahí le quedó el título.
Esa ciudad sitiada, puerto de entrada de casi todo lo que llegaba a la Nueva Granada, aprendió a cocinar con lo que traía el mar y lo que bajaba del interior. La UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad en 1984, y hoy sus mejores mesas hacen algo parecido a lo que hicieron siempre sus cocinas: mezclar sin pedir permiso.
Sus mejores mesas hacen lo que hicieron siempre sus cocinas: mezclar sin pedir permiso.
I · Getsemaní
El barrio de los lanceros
Getsemaní fue el barrio de los artesanos, extramuros, y es la cuna de la independencia de la ciudad. El 11 de noviembre de 1811, los lanceros de Getsemaní, liderados por Pedro Romero, salieron del barrio a presionar a la junta de gobierno, y ese mismo día Cartagena se declaró independiente de España. Su plaza de la Trinidad, frente a la iglesia amarilla levantada en el siglo XVII, todavía se llena de vecinos y puestos de comida cuando cae el sol.
Celele
Celele cocina el Caribe colombiano con ingredientes locales, muchos recolectados en estado silvestre, y una carta que cambia todo el tiempo. Es uno de los restaurantes más reconocidos del país en la lista Latin America's 50 Best.
Ideal para descubrir el Caribe colombiano plato a plato. Reserva con tiempo: casi no recibe gente sin reserva.
II · La ciudad amurallada
Una mesa en casa colonial
Carmen
Nacido en Medellín y en Cartagena desde 2012, Carmen trabaja ingredientes locales, mucho producto de mar y toques asiáticos en un menú de degustación dentro de una casa colonial del Centro.
Ideal para una noche larga de menú de degustación.
III · San Diego y la muralla
Mar, limón y son
La Cevichería
En la Calle Stuart, en San Diego, es el lugar de ceviche más famoso de la ciudad desde que Anthony Bourdain pasó por aquí. Fue en 2008, en un episodio de No Reservations. Jorge Escandón, su dueño y cocinero, llevó a Bourdain por el mercado de Bazurto, el gran mercado de la ciudad desde 1978, cuando reemplazó al viejo mercado de Getsemaní: pescado fresco, montañas de plátano, yuca y ñame, y el pulso real de la cocina cartagenera.
Pide un ceviche. No toma reservas: llega temprano o prepárate para una corta espera.
La Vitrola y Juan del Mar
Dos instituciones. La Vitrola, en una casa colonial frente a la muralla, con música cubana en vivo por la noche. Juan del Mar, mariscos en la Plaza de San Diego, una de las plazas con más ambiente del Centro.
La música en vivo es otra herencia del puerto. La cumbia, nacida en el Caribe colombiano, suele contarse como la suma de tres mundos: la gaita y la caña de millo de los pueblos indígenas, los tambores de los africanos y el vestuario de los españoles. Escucharla en la noche cartagenera es oír, en un solo compás, toda la historia de la ciudad.
IV · Nuestra casa
Fuego y banquete en Santa Teresa
Kanibal y SLVJ, en Casa Salvaje
En la Calle Santa Teresa #32-41, a dos cuadras de la Plaza Santo Domingo. Kanibal es fuego: carne a la brasa, vegetales sacados de los carbones. SLVJ es banquete y barra de sushi, y de jueves a sábado el salón se vuelve club hasta las 3 am.
Epílogo
Antes de volver a casa
Detrás del Castillo de San Felipe hay un par de botas viejas de bronce. Son el homenaje de la ciudad a Luis Carlos López, el «Tuerto» López, poeta nacido en Cartagena en 1879 que se burló con cariño de su ciudad en versos llenos de ironía. En su soneto más famoso, «A mi ciudad nativa», termina comparando el amor por Cartagena con el que uno le tiene a sus zapatos viejos. Después de unos días aquí, se entiende perfectamente.
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En temporada alta, reserva todo con anticipación. Para nuestra casa, la forma más rápida es WhatsApp; mira los horarios antes de salir.
