La noche amurallada: qué hacer de noche en el Centro Histórico de Cartagena

Del último sol sobre la muralla a la madrugada en SLVJ, una noche por la ciudad que aprendió a vivir cuando baja el calor.

SLVJ de noche con el neón al fondo

De día, Cartagena es calor y luz. Hacia las cinco y media el aire cambia de peso: entra la brisa del mar, la piedra de las murallas empieza a devolver el sol que guardó durante el día y en los balcones se encienden las primeras bombillas. La ciudad amurallada se vuelve otra, de plazas llenas y música que sale de las casas. Así armaríamos una noche completa.

Una ciudad hecha para la noche

Pedro de Heredia fundó Cartagena en 1533, y la ciudad pasó buena parte de su historia mirando el mar con desconfianza. Después de que Francis Drake la saqueara en 1586, se encerró tras las murallas que todavía la abrazan y que la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad en 1984.

La entrada de siempre es la Torre del Reloj. A sus pies, la Plaza de los Coches fue durante la Colonia un mercado de personas esclavizadas, y de África llegaron también los tambores, los cantos y la manera de bailar que hoy definen la noche del Caribe colombiano.

En Cartagena la música no se queda adentro: sale a la calle.

I · 5:30 pm

El último sol sobre la muralla

Sube a la muralla, cerca del Baluarte de Santo Domingo, y mira cómo el sol cae sobre el mar. Es el ritual más cartagenero que existe.

Más allá de las murallas, al pie del Castillo de San Felipe, un par de botas gigantes recuerda desde 1957 al poeta cartagenero Luis Carlos López, que en «A mi ciudad nativa» le dedicó a Cartagena el cariño que uno le tiene a sus zapatos viejos. Así se quiere a esta ciudad: sin solemnidad, gastada de tanto caminarla.

II · 6:30 pm

Las plazas se encienden

Camina por la Plaza Santo Domingo, San Pedro Claver y la Plaza de San Diego. Si prefieres ir sentado, las carrozas eléctricas salen de varios puntos del Centro hasta las 11 pm.

En Santo Domingo, la Gertrudis de Fernando Botero, una mujer de bronce que el artista donó a la ciudad en 2000, recibe las caricias de quienes pasan: dicen que tocarla trae suerte. Y a pocos pasos está Getsemaní, el barrio de artesanos que el 11 de noviembre de 1811, con Pedro Romero y sus lanceros, empujó a la ciudad a declarar su independencia absoluta de España. Hoy su Plaza de la Trinidad es el punto de encuentro de vecinos y viajeros, y en la calle de la Media Luna el Café Havana mantiene viva, desde 2006, la salsa en vivo.

III · 7:30 pm

La mesa

En Casa Salvaje, dos opciones: el fuego de Kanibal o el banquete de SLVJ, con barra de sushi para empezar. Reserva, sobre todo de jueves a sábado.

IV · 11:30 pm

El club

De jueves a sábado, cuando termina la cena, el salón de SLVJ se enciende con sonido Funktion-One y el club sigue hasta las 3 am. Puedes pedir mesa en el club con anticipación.

Es la versión de la casa de una tradición muy cartagenera. Desde las fiestas callejeras de mediados del siglo XX, los barrios de la costa bailan alrededor de los picós, enormes sistemas de sonido cuyo nombre viene del inglés pick-up. En ellos sonaron los discos africanos que llegaban al puerto y, desde los años ochenta, la champeta, nacida en Cartagena con raíces en San Basilio de Palenque. Y nunca falta Joe Arroyo, el cartagenero que en 1986 convirtió en himno «La rebelión», la historia de una pareja de africanos esclavizados en la Cartagena del siglo XVII.

Libreta de direcciones

En la cena, compórtate. Después, lo que sea. Estamos en la Calle Santa Teresa #32-41; revisa los horarios.