Un día con campanas: plan de domingo en Cartagena
Campanas, café, un almuerzo sin reloj y una tarde entre la Torre del Reloj y la muralla: el día en que la ciudad amurallada se deja leer.
El domingo, Cartagena se despierta despacio. Las campanas llaman a misa sobre calles casi vacías, los portones se abren a medias y el aire todavía trae algo del fresco de la noche. Es el mejor día para conocer el Centro sin afanes, y el plan es simple: comer bien y caminar.
Una ciudad de campanas
Cartagena siempre fue una ciudad de campanas. En 1610 llegó de España un joven jesuita, Pedro Claver, que pasó cerca de cuarenta años en el puerto atendiendo a los africanos esclavizados que llegaban en los barcos; murió aquí en 1654 y su cuerpo reposa en la iglesia que lleva su nombre, junto a la Plaza San Pedro. Ese mismo año de 1610, por decreto de Felipe III, se instaló en la ciudad el Tribunal de la Inquisición, cuyo palacio de portada barroca sigue en pie frente a la Plaza de Bolívar y hoy es el Museo Histórico de Cartagena.
El domingo es el mejor día para ese otro paseo, el de la memoria. Con menos carros y menos prisa, la ciudad amurallada se deja leer: los escudos sobre las puertas, los nombres antiguos de las calles, los balcones que llevan siglos mirando a los vecinos de enfrente. Aquí la historia no está en las vitrinas; está en la calle.
I · La mañana
Café antes que nada
Empieza con un café de especialidad en el Centro; tenemos una lista en nuestra guía de cafés. Si quieres brunch, Bocagrande queda a pocos minutos.
II · El mediodía
Un almuerzo sin reloj
Los domingos, Kanibal y SLVJ abren de 11 am a 7 pm. Es el día para un almuerzo sin reloj: fuego en Kanibal o la barra de sushi de SLVJ, y sobremesa larga.
En Cartagena, el almuerzo de domingo tiene sus clásicos. La posta negra cartagenera, carne de res bañada en una salsa oscura y dulce, es el plato de las ocasiones especiales. El arroz con coco, que la ciudad reclama como suyo, acompaña al pescado frito en toda la costa. Son platos de olla grande y familia completa, de los que piden mesa larga y nadie mirando el reloj.
Ideal para una mesa larga con la familia o los amigos, y una sobremesa que se estira hasta la tarde.
Aquí la historia no está en las vitrinas; está en la calle.
III · La tarde
Entre el reloj y la muralla
Cuando baja el calor, camina hasta la muralla para el atardecer o toma una carroza eléctrica por las plazas.
Si entras por la Torre del Reloj, la puerta principal de la ciudad amurallada, llegas a la Plaza de los Coches. En la Colonia fue plaza de mercaderes y también mercado de esclavos; hoy, bajo sus arcos, el Portal de los Dulces vende cocadas, alegrías de panela, coco y millo, y bolitas de tamarindo. Pocas plazas cuentan mejor lo amargo y lo dulce de esta ciudad.
Si el lunes es festivo, Kanibal y SLVJ abren el domingo hasta las 12 am. Mira los horarios y los puentes de 2026 y 2027.
Epílogo
Domingo, todos los días
Muy pronto, La Domenica será nuestro mundo del domingo: café al despertar, pizza para un almuerzo muy largo y aperitivo cuando cae la tarde.
