Casas con memoria: más hoteles boutique en Cartagena
Un acueducto de tres siglos, la mansión de un conde y las casas de Getsemaní, el barrio que empujó la independencia.
En Cartagena las casas tienen voz. Crujen las escaleras de madera, se oye el agua de una fuente en el patio y, a la hora de la siesta, el ventilador de techo gira despacio sobre muros que han visto pasar cuatro siglos. Ya contamos de la Casa del Arzobispado, el Santa Clara y el Charleston Santa Teresa. Aquí va otra ronda de hoteles boutique, dentro y fuera de las murallas, para quien quiere dormir en una casa con historia.
Casas que guardan memoria
Cartagena se construyó para durar. Desde su fundación en 1533, cada saqueo, empezando por el de Francis Drake en 1586, convenció a la Corona de amurallarla un poco más, y sus casas se hicieron de piedra, con muros gruesos, techos altos y patios pensados para el calor del Caribe. Por eso tantas siguen en pie: la UNESCO declaró la ciudad Patrimonio de la Humanidad en 1984.
Afuera de las murallas creció otra ciudad, la de los libertos, los carpinteros, los herreros y los pescadores: Getsemaní. Adentro, el barrio de San Diego creció alrededor del convento franciscano que le dio su nombre. Hoy esos dos barrios guardan algunos de los hoteles con más carácter de la ciudad.
Es una ciudad que se lleva por dentro. El poeta Raúl Gómez Jattin nació aquí en 1945, creció entre Cartagena y el valle del Sinú, y aquí murió en 1997; hoy es un poeta de culto en Colombia. Leerlo antes de venir es una buena manera de llegar con los ojos abiertos al Caribe.
Hay hoteles que se decoran con antigüedades, y otros que son la antigüedad.
I · Dentro de las murallas
Acueductos y condes
Casa San Agustín
Tres casas coloniales restauradas en la ciudad amurallada, unidas alrededor de un tramo del antiguo acueducto de la ciudad que hoy pasa junto a la piscina. Es miembro de The Leading Hotels of the World y uno de los hoteles más elegantes del Centro.
Las tres casas son del siglo XVII, y el acueducto que las une, de unos trescientos años, es uno de los pocos restos que quedan del viejo sistema de agua de la ciudad. En la biblioteca se conservan frescos originales y en los techos, las vigas de madera de entonces: hay hoteles que se decoran con antigüedades, y otros que son la antigüedad.
No te pierdas los frescos de la biblioteca.
Casa Pestagua
Una mansión aristocrática colonial convertida en hotel, con patios y suites amplias. En 2023 se convirtió en el primer miembro de Relais & Châteaux en Colombia y fue premiado como el mejor hotel histórico del continente.
La construyó en el siglo XVIII el conde de Pestagua, en la calle de Santo Domingo, y la quiso a la medida de su fortuna. El gran patio central, sombreado por palmas, es todavía uno de los más bellos de la ciudad amurallada.
No te pierdas el patio de palmas a la hora del desayuno.
II · San Diego
El barrio que baja la voz
Hotel Quadrifolio
En el barrio de San Diego, el más tranquilo del Centro, una casa colonial con pocas habitaciones decoradas una por una, un patio lleno de plantas, piscina y jacuzzi en la azotea. Su nombre viene del trébol de cuatro hojas, un motivo de la arquitectura colonial.
A pocas cuadras, en el borde norte del barrio, están Las Bóvedas: una hilera de arcos levantada a finales del siglo XVIII entre los baluartes de Santa Clara y Santa Catalina, como almacén militar, y que más tarde sirvió de calabozo. Hoy sus celdas venden artesanías, y al atardecer, desde la muralla de enfrente, el mar se ve exactamente igual que lo veían los centinelas.
Ideal para quien quiere dormir en el Centro sin el ruido de la noche.
III · Getsemaní
Al otro lado de la muralla
Al otro lado de la muralla, Getsemaní es el barrio de los murales, la música en la calle y la Plaza de la Trinidad.
Este barrio de artesanos cambió la historia del país. El 11 de noviembre de 1811, los lanceros de Getsemaní, encabezados por Pedro Romero, tomaron los cañones de los baluartes y presionaron a la junta de gobierno hasta que Cartagena declaró su independencia absoluta de España, la primera ciudad de la Nueva Granada en hacerlo. Hoy la rebeldía es otra: los picós, esos enormes equipos de sonido que animan las fiestas de barrio desde los años cincuenta, y la champeta, nacida en Cartagena con raíces africanas y palenqueras, siguen haciendo bailar a la ciudad.
Casa del Coliseo
Un boutique de lujo con murales y piscina.
Casa Lola
Une una casa colonial del siglo XVII con un edificio de finales del XIX, con terraza y piscinas en la azotea.
Ideal para quien quiere vivir Getsemaní de noche y volver caminando.
Epílogo
La vuelta a pie
Desde cualquiera de estas casas, la noche se resuelve caminando: por dentro de la muralla si duermes en el Centro o en San Diego, cruzando hacia el Centro si estás en Getsemaní. A esa hora las fachadas pierden el color y ganan sombras, y la ciudad vuelve a parecerse a la que imaginaron sus poetas.
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Todos quedan a una caminata o a un trayecto corto de Casa Salvaje, en la Calle Santa Teresa #32-41. Revisa los horarios y reserva tu mesa.
Y si buscas los primeros de la lista, lee hoteles boutique en el Centro Histórico.
