Una casa en la ciudad amurallada: dónde quedarse en Cartagena
Del hotel con azotea y jazz a la casa colonial con patio para todo el grupo: cómo elegir, y qué revisar antes de reservar.
La llave suele ser de hierro y pesa en la mano. Se abre el portón, entra la luz del mediodía al zaguán y al fondo aparece el patio: una palma, una fuente, una escalera de madera que sube hacia la terraza. En Cartagena hay de todo para dormir: hoteles boutique en casas coloniales, casas enteras con piscina para grupos grandes y miles de apartamentos en las plataformas. La decisión depende de con quién viajas y de qué tanto quieres caminar de noche.
Vivir, aunque sea unos días, en una casa colonial
Cartagena es una ciudad hecha de casas. Desde que Pedro de Heredia la fundó en 1533, comerciantes, funcionarios de la Corona y familias criollas fueron levantando dentro de las murallas casas de dos y tres pisos, con zaguán, patio central y balcones de madera volados sobre la calle. Las murallas que las protegen, construidas entre los siglos XVI y XVIII después de saqueos como el de Francis Drake en 1586, hicieron que el Centro conservara su trazado casi intacto, y en 1984 la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad.
Alojarse en una de esas casas es entender la ciudad desde adentro: el patio que da sombra a mediodía, la escalera de madera que cruje, la azotea desde donde se ven las cúpulas al atardecer. Por eso, aquí elegir dónde dormir es casi tan importante como elegir dónde cenar.
Y las mañanas tienen su propio ritual. Por las calles del Centro pasan las palenqueras, con sus vestidos de colores y sus palanganas de frutas en la cabeza. Vienen de San Basilio de Palenque, el pueblo fundado por africanos que escaparon de la esclavitud, liderados por Benkos Biohó, y cuyas tradiciones la UNESCO reconoció como patrimonio inmaterial de la humanidad en 2005.
En Cartagena, elegir dónde dormir es casi tan importante como elegir dónde cenar.
I · El hotel
Townhouse: hotel pequeño, azotea y jazz
En la ciudad amurallada, a pasos de la Plaza Fernández de Madrid, Townhouse es un hotel boutique de pocas habitaciones con dos bares: una azotea con piscinas pequeñas y vista sobre los tejados, y un bar en el lobby que los fines de semana se vuelve speakeasy con jazz.
Esa plaza es una de las más literarias de la ciudad. En El amor en los tiempos del cólera, Gabriel García Márquez la llamó Parque de los Evangelios, y desde una de sus bancas Florentino Ariza fingía leer mientras esperaba ver pasar a Fermina Daza, cuya casa de soltera situó en ese mismo parque. El mismo autor reconoció después que era la Plaza Fernández de Madrid.
Ideal para parejas o amigos que quieren un hotel con ambiente sin salir del Centro.
II · La casa
Casas coloniales en alquiler vacacional
Para grupos (familias, cumpleaños, despedidas), una casa colonial entera suele ser la mejor opción: varias habitaciones con baño, patio, piscina o terraza y, muchas veces, servicio de limpieza, desayuno y concierge para traslados, lanchas a las islas y reservas de restaurantes. Hay agencias locales especializadas en casas del Centro y Getsemaní, y muchas también publican en las plataformas.
Si la casa está en Getsemaní, vale la pena saber dónde se duerme: este barrio de artesanos, fuera de las murallas, fue el que el 11 de noviembre de 1811 empujó a Cartagena a declarar su independencia absoluta de España, de la mano de Pedro Romero y sus lanceros.
III · Las plataformas
Airbnb, Booking y Vrbo
- Airbnb: la oferta más amplia de casas y apartamentos en el Centro, Getsemaní, Bocagrande y Manga, además de experiencias con guías locales.
- Booking: mezcla hoteles y apartamentos; útil para comparar precios y reservar con cancelación flexible.
- Vrbo: muy enfocada en casas enteras, buena para grupos grandes.
IV · Antes de reservar
Qué revisar antes de reservar
- Registro Nacional de Turismo (RNT): en Colombia, los alojamientos turísticos, incluidas las viviendas turísticas, deben estar inscritos. Muchos anuncios publican su número; pídelo si no aparece.
- Aire acondicionado en todas las habitaciones, no solo en la principal.
- Ubicación exacta: el Centro y San Diego se caminan; Bocagrande y Manga quedan a un trayecto corto en carro.
- Ruido: en el Centro hay vida nocturna los fines de semana. Si duermes temprano, busca calles tranquilas como las de San Diego.
- Escaleras y piscina: muchas casas coloniales tienen dos o tres pisos sin ascensor.
- Reseñas recientes y políticas de cancelación, sobre todo en temporada alta y puentes.
Epílogo
La primera noche
Sea cual sea la casa, la primera noche en Cartagena se camina. Las calles cambian de nombre en cada cuadra, muchos de ellos heredados de la Colonia, y la brisa que llega del mar al caer el sol hace que todo el mundo salga a los balcones y a las plazas. Es el momento de dejar las maletas y salir a la mesa.
Si te quedas en el Centro, Casa Salvaje está a una caminata: Calle Santa Teresa #32-41, a dos cuadras de la Plaza Santo Domingo. Mira los horarios y nuestras guías de hoteles boutique y más hoteles boutique.
